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Atención coordinada bajo un mismo techo

Jack tenía solo 6 años de edad cuando repentinamente empezó a bajar de peso. Poco tiempo después, un fin de semana se sintió débil, con náuseas y muy sediento.

Su madre, Kim Kees, lo llevó a la sala de emergencias del hospital infantil más cercano en Jacksonville, Florida, donde le diagnosticaron diabetes tipo 1. Permaneció en el hospital durante los siguientes cinco días.

Kim recuerda que gran parte de esa semana fue traumática. No menos importante era tener que gestionar la crisis ella misma, ya que su marido entonces estaba en servicio activo con la Guardia Nacional. Pero como Kim en breve descubrió, no estaba sola. 91 Children’s respaldó a su familia en aquel momento y lo sigue haciendo hasta el día de hoy.

“El segundo día en el hospital, nos visitó una psicóloga y nos preguntó si Jack tenía alguna pregunta o ambivalencia sobre su diagnóstico”, recuerda Kim.

A partir de entonces, un equipo coordinado de especialistas atendió las necesidades emocionales de Jack, además de su salud física.

Ayuda cuando fue necesaria

“Es un diagnóstico que cambia la vida”, dice Kim. “Jack tenía que entender por qué mamá y papá tenían que pincharle el dedo y darle una inyección. Lo ayudaron mucho, y a mí también. Siempre que tenía preguntas sobre cómo ayudarlo, podía preguntarle a su psicóloga”.

En los ocho años desde la emergencia de Jack, ha tenido citas periódicas con la psicóloga, que lo ayuda a controlar tanto sus sentimientos sobre la diabetes como los problemas conductuales relacionados con un diagnóstico previo de trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

El consultorio de la psicóloga está en el mismo edificio que el del endocrinólogo y el oftalmólogo de Jack, y los tres especialistas comparten notas.

“Es muy práctico no tener que ir a cinco o seis lugares diferentes y contar la misma historia una y otra vez”, dice Kim. “Todos ven su registro; así que celebran cualquier mejora: si aumenta de peso o crece media pulgada o si le va bien en la escuela en cuanto al comportamiento”. 

Llevamos años practicando este tipo de atención integrada y ahora la llevamos al siguiente nivel. El año pasado, lanzamos un programa piloto de un año para ampliar y mejorar la atención coordinada en nuestros consultorios de atención primaria en Florida.

El programa, apoyado por la financiación de TD Bank, incorpora psicólogos pediátricos, trabajadores sociales clínicos y consejeros profesionales en consultorios de atención primaria pediátrica. Los niños pueden obtener acceso más fácil a la atención de salud mental sin el estigma de ir al consultorio de un especialista en salud mental. El programa también incluye pruebas de detección tempranas de depresión y ansiedad para que los problemas de salud conductual puedan identificarse y tratarse antes de que se vuelvan más graves.

Mirar hacia el futuro

Ahora Jack tiene 16 años de edad, y dice que le gusta acudir a las citas con sus médicos.

“Realmente se han convertido en parte de su vida”, dice Kim. “Y son sus personas favoritas en la Tierra”.

De hecho, Jack dice que algún día quiere tomar los medicamentos solo.

“Le gustaría ser endocrinólogo pediátrico”, dice Kim. “Quiere ayudar a otros niños en la misma situación en la que él se encuentra”.