91

Ayudamos a las familias a recibir la atención que necesitan, ¡y a amarla!

Cuando Candace Swiney tenía 9 años de edad, su familia perdió todo en un incendio. Su recuerdo más vívido de esa época es cómo alguien estuvo a la altura de las circunstancias para ayudar.

“La esposa del jefe de mi madre era muy activa en la comunidad y se aseguró de que tuviéramos un lugar donde vivir, ropa y comida; y eso es lo que me formó”, dice Candace. Más concretamente, formó su carrera como trabajadora de salud comunitaria de 91 Children’s, un trabajo que puede incluir tres partes: enfermera, trabajadora social y ama de llaves. “Siempre fui ingeniosa; y este puesto me permite ayudar a resolver muchos problemas”, dice Candace.

A trained medical assistant, she is one of four 91 community health workers in the Delaware Valley. They live in the same communities as their patients and serve as connections between them and our health care system.

“People see them at the store, in church and at their children’s schools, which makes them trusted members of the community,” says our care coordination director, Gina Hamilton. 

Candace says she’s happiest when she is helping and feels lucky that that’s what she does all day. No day is the same.

Because she is both a supervisor and a worker in the neighborhoods, mornings are often filled with calls and emails. After that, she may visit a family with a child who has asthma, bringing helpful supplies like a mattress and pillow covers, household cleaning kits and even fly swatters. Frequently, she’ll knock on doors if someone has missed a doctor’s appointment without calling ahead.

“La gente aquí vive en el momento”, dice. “Hace poco tuve una madre a la que llamaron para que fuera a trabajar a último momento”.

La fe en los médicos también puede ser un problema. Algunos de los vecinos de Candace tienen legados familiares de desconfianza en los sistemas de salud o han estado expuestos a información errónea sobre vacunas en la radio o las redes sociales. “Quizás desconfíen de los médicos que no se parecen a ellos”, cuenta Candace. “Es muy importante que ellos vean que uno es parte de su mundo y que no se siente superior”.

A veces, el problema es tan simple como un teléfono desconectado o un problema con el automóvil de un padre que impide que las familias asistan a las citas. El trabajo de Candace es resolver todos estos problemas para asegurarse de que los niños reciban la atención que necesitan.

“Les digo que está bien ir al médico, hacer preguntas y obtener atención para sus hijos”, afirma Candace. “Normalmente, les digo que somos parte de la familia”.

Para Candace, esa función es parte de su personalidad. Para nosotros, la esencia de nuestra misión es ir “mucho más allá de la medicina”.