91´óÉñ

Acerca del síndrome de Morquio

El síndrome de Morquio es otro nombre para la mucopolisacaridosis IV (MPS IV); fue descrito por primera vez por Luis Morquio en 1919. (4) La frecuencia del síndrome de Morquio es de un caso en cada 200,000 nacimientos.

Obtenga más información sobre las opciones de tratamiento.

Comuníquese con nosotros
Programa de displasia esquelética

¿Cómo se hereda el síndrome de Morquio?

El síndrome de Morquio sigue un patrón de herencia autosómica recesiva.9

Causas del síndrome de Morquio

Una mutación es el gen GALNS, que codifica la N-acetil galactosamine-6-sulfatase, causa Morquio, tipo A.4 El tipo B es causado por mutaciones del gen GLB1, que codifica la β-galactosidasa.4Sin embargo, las dos enzimas son responsables de la degradación del sulfato de queratán. En el tipo A, se observó que la actividad de la sulfatasa era inferior al 1%.6Debido a la ineficacia de las enzimas, los mucopolisacáridos se agregan dentro de los lisosomas intracelulares. Los mucopolisacáridos son cadenas largas y no ramificadas de unidades de sacáridos repetidos, o azúcares. Son componentes importantes de los tejidos conjuntivos del cuerpo y a menudo están unidos a proteínas por enlaces covalentes.

En el síndrome de Morquio, las enzimas lisosómicas responsables de descomponer los mucopolisacáridos son ineficaces. Como resultado, las moléculas de azúcares largas comienzan a acumularse en las células y en los tejidos conjuntivos del cuerpo. Por último, la acumulación causa daño celular, que se manifiesta como malformaciones esqueléticas.

Encuentre experiencia en el síndrome de Morquio en 91´óÉñ Children’s

Encuentre a los especialistas en síndrome de Morquio más cercanos: 

Características físicas del síndrome de Morquio


Rostro y cráneo

  • Características faciales ligeramente gruesas.
  • Parte inferior del rostro acentuada.
  • Boca ancha.
  • Nariz corta y antevertida.
  • Las córneas de los ojos se vuelven turbias.
  • Dientes muy separados.
  • Hipoplasia del esmalte dental.


Tronco, tórax y columna vertebral

  • Pecho en forma de barril.
  • Caja ³Ù´Ç°ù᳦¾±³¦²¹ inferior acampanada.
  • Esternón prominente (tórax en quilla).
  • Cuello y tronco atrofiados.
  • Columna notablemente corta marcada con platiespondilia (cuerpos vertebrales aplanados).

Brazos y piernas

  • Deformidades graves en flexión de las extremidades.
  • Laxitud ligamentosa, especialmente en las muñecas y las articulaciones pequeñas.
  • Restricción articular prominente en las articulaciones más grandes, especialmente en la cadera.
  • Marcha extraña.
  • Piernas en X.
  • Pies planos.
  • Glúteos prominentes.
  • Manos cortas y regordetas.
     

Características radiográficas

Las principales características radiográficas del síndrome de Morquio incluyen la presencia marcada de platiespondilia en la columna ³Ù´Ç°ù᳦¾±³¦²¹ y lumbar. La forma de las vértebras cambia de ovoide, a ovoide con proyección anterior, a plana.

Es común la hipoplasia odontoides con inestabilidad atlantoaxial. La cifosis toracolumbar puede desarrollarse con el tiempo y provocar compresión de la médula espinal. El cráneo es levemente dolicocefálico (elongado) con subdesarrollo de celdillas mastoideas y cóndilos mandibulares planos o cóncavos. 

Es común la caja ³Ù´Ç°ù᳦¾±³¦²¹ con tórax en quilla. Generalmente, se produce una fusión prematura de los centros de ´Ç²õ¾±´Ú¾±³¦²¹³¦¾±Ã³²Ô del esternón. 

Los huesos largos son cortos y curvos, con tubulación irregular. Las metáfisis son irregularmente anchas. Los centros de ´Ç²õ¾±´Ú¾±³¦²¹³¦¾±Ã³²Ô tienden a desarrollarse lentamente. El cuello femoral valgo es característico, junto con un cuello femoral anormal y aplanamiento de la cabeza femoral.

A menudo, se ven rodillas valgas y un espolón medial de la metáfisis tibial. Las bases del segundo al quinto metacarpiano tienen forma cónica. Los pies tienen un contorno irregular con ´Ç²õ¾±´Ú¾±³¦²¹³¦¾±Ã³²Ô retardada de los huesos del tarso. Hay constricción central y los metacarpianos y las falanges generalmente son cortos.

¿Cómo se diagnostica el síndrome de Morquio?

Por lo general, el síndrome de Morquio no se reconoce al nacer. Los signos no suelen reconocerse hasta el segundo al cuarto año de vida y son, con mayor frecuencia, trastornos de la marcha o deficiencia del crecimiento.

Si se piensa en el síndrome de Morquio, la evaluación de laboratorio incluye pruebas de acumulación de sulfato de queratina en la orina y medición de la actividad enzimática en los glóbulos blancos. La confirmación del diagnóstico puede realizarse mediante pruebas genéticas. 

El reconocimiento prenatal puede realizarse con células de líquido amniótico y vellosidades coriónicas.

Qué preocupaciones ortopédicas pueden desarrollarse con el síndrome de Morquio

 

Columna vertebral

Los niños con síndrome de Morquio pueden tener varios problemas de la columna vertebral, como inestabilidad y estenosis (u opresión), que pueden provocar compresión de la médula espinal y lesiones permanentes. Se recomienda que todos los niños se sometan a una IRM de la columna vertebral si reciben el diagnóstico de síndrome de Morquio y, posteriormente, a intervalos periódicos. Siempre que se les administre sedación para un procedimiento que dure más de 60 minutos, las familias deben comentar la necesidad de neuromonitoreo con el médico, lo que mantiene a los pacientes seguros con una observación constante de la médula espinal. 

La inestabilidad de la columna cervical superior junto con la compresión de la médula espinal es una complicación grave que puede ocurrir a cualquier edad en el síndrome de Morquio. Las radiografías y los exámenes físicos anuales, seguidos de IRM según sea necesario, son esenciales para garantizar la seguridad de los pacientes. Si no se trata, la compresión de la médula espinal puede provocar la pérdida de la capacidad para respirar o caminar sin ayuda. Los primeros síntomas de compresión de la médula espinal incluyen hormigueo o entumecimiento en los brazos o las piernas, debilidad muscular o cambios en la función de los esfínteres intestinales y la vejiga. El tratamiento requiere cirugía para descomprimir el hueso alrededor de la médula espinal, seguida de instrumentación del hueso con implantes metálicos para permitir que se fusione. 

Los pacientes también pueden desarrollar cifosis, o curvatura, de la parte inferior de la columna toracolumbar. La cifosis puede ser progresiva y volverse muy rígida, lo que hace que los pacientes se inclinen hacia adelante y manifiesten dolor lumbar leve. La cifosis también puede provocar compresión de la médula espinal, con los síntomas mencionados anteriormente. La preocupación por la cifosis progresiva con síntomas requiere un examen, radiografías y una IRM. Aquí también el tratamiento requiere descompresión quirúrgica y fusión de la columna vertebral. 

Extremidades superiores

La laxitud ligamentosa es progresiva y significativa, especialmente en las muñecas y los tobillos. La fuerza que pueden aplicar los flexores largos de los dedos y los pulgares se vuelve considerablemente débil. Puede ser necesario estabilizar las muñecas, lo que ayudará a aumentar la eficacia de los músculos y mejorar la función. Se han intentado fusiones de muñeca; sin embargo, la mayoría de los intentos han fracasado.

Caderas

Los niños con síndrome de Morquio nacen con caderas bien formadas, pero la progresión de la enfermedad en la infancia provoca el aplanamiento y ensanchamiento de la cabeza femoral, o subluxación, de las caderas. Esto puede progresar hasta la luxación completa de la cadera y provocar artrosis degenerativa con dolor de cadera y debilitamiento de la marcha. La artrosis puede retrasarse con la reconstrucción de las caderas entre los 5-10 años de edad. El procedimiento consiste en la reubicación y la estabilización de las caderas. Cuando la artrosis provoca dolor de cadera y limitaciones a diario, muchos pacientes se benefician de la artroplastia total de cadera. 

Extremidades inferiores

La deformidad de piernas en X generalmente comienza en los niños pequeños y a menudo progresa con el crecimiento del niño. Tanto los cambios óseos como la laxitud ligamentosa contribuyen a las piernas en X. En casos graves, las piernas en X pueden interferir en la deambulación. Antes de los 10 años de edad, se corrigen las rodillas de muchos niños con crecimiento guiado. Normalmente, la corrección es duradera una vez que el paciente alcanza la madurez esquelética entre los 10-12 años de edad. Después de la madurez esquelética, aún es posible corregir las piernas en X con una osteotomía. 

¿Qué otros problemas de salud pueden desarrollarse con el síndrome de Morquio?

 

Problemas respiratorios

Al final de la adolescencia y en la edad adulta, las costillas son casi horizontales; y el diámetro sagital del tórax es mayor que el promedio. Como resultado, la expansión respiratoria se ve considerablemente afectada. Además, pueden producirse infecciones frecuentes de las vías respiratorias superiores e inferiores debido a la malformación de la caja ³Ù´Ç°ù᳦¾±³¦²¹. 

Más de la mitad de las personas con síndrome de Morquio desarrollan estrechamiento de la tráquea en la segunda década de vida. Esto puede provocar complicaciones potencialmente mortales, especialmente durante la anestesia. Por lo tanto, se recomienda la obtención de imágenes de las vías respiratorias hacia el final de la primera década, y antes de cualquier cirugía a una edad posterior. En casos graves, puede ser necesario un tratamiento con cirugía para reconstruir la tráquea.

Las pruebas de función pulmonar y los estudios del sueño se usan con frecuencia para diagnosticar problemas respiratorios en las displasias esqueléticas. Se recomiendan visitas periódicas al neumólogo. En el contexto de dificultades respiratorias graves prolongadas, algunos pacientes y familias pueden elegir asistencia respiratoria invasiva con una ³Ù°ù²¹±ç³Ü±ð´Ç³Ù´Ç³¾Ã­²¹ y ventilación mecánica a largo plazo.

°ä´Ç°ù²¹³úó²Ô

Pueden producirse complicaciones cardíacas, como miocardiopatía, valvulopatía o aparición tardía de insuficiencia aórtica. Las anomalías cardíacas son predominantemente del lado izquierdo. Los casos graves han provocado la muerte antes de los 20 años de edad. Los ecocardiogramas periódicos pueden ser útiles para detectar problemas de manera temprana e intervenir cuando sea posible. 

Abdomen

El agrandamiento del hígado y el bazo es frecuente en el síndrome de Morquio. Esto suele reducirse con el uso de terapia de reemplazo enzimático (ERT, por sus siglas en inglés). A pesar del agrandamiento, la función no se ve comprometida. También pueden observarse hernias inguinales. 

°¿Ã­»å´Ç²õ

Se puede observar pérdida auditiva conductiva debido a la acumulación de líquido detrás de la membrana del tímpano. Los tubos de miringotomía suelen ser útiles para esto; sin embargo, a veces se requieren audífonos. 

Ojos

La opacidad corneal es característica cuando los pacientes alcanzan los 5 años de edad. El glaucoma de los ojos y la degeneración pigmentaria de la retina pueden producirse en pacientes de edad avanzada. Es necesario realizar exámenes oftalmológicos a intervalos frecuentes.

Piel

También pueden presentarse anomalías cutáneas, como piel floja, engrosada, dura e inelástica, especialmente en las extremidades. También se ha notificado telangiectasia generalizada del rostro y las extremidades.

Dientes

Se requiere una atención odontológica adecuada debido a la hipoplasia del esmalte dental. Los dientes suelen ser marrones y decolorarse fácilmente. Los dientes posteriores permanentes tienen cúspides puntiagudas; a menudo hay picaduras en las superficies bucales. Además, los dientes están muy separados.

Capacidad mental

La inteligencia y la mentalidad no suelen verse afectadas en el síndrome de Morquio tipo A. Sin embargo, se produce una deficiencia mental progresiva en el síndrome de Morquio tipo B.

¿Cuáles son los tratamientos para el síndrome de Morquio?

Terapia de reemplazo enzimático (ERT, por sus siglas en inglés)

 

Monitoreo

Aunque los primeros 18 meses se caracterizan por un desarrollo relativamente normal, más allá de esta edad los pacientes con el síndrome de Morquio tienden a empeorar, especialmente en el crecimiento proporcionado y la movilidad.

Cualquier cambio en la capacidad para caminar, la resistencia o la respiración merece una evaluación adicional por parte de un médico para descartar la compresión de la médula espinal. Determinados síntomas neurológicos deben investigarse más a fondo; por ejemplo, hormigueo o entumecimiento en los brazos o las piernas; debilidad; dolor punzante en las piernas o los brazos; o problemas para controlar la función vesical o intestinal.

Si se tiene en cuenta que los problemas oculares y odontológicos están especialmente asociados con el síndrome de Morquio, se recomienda la consulta oftalmológica y los exámenes dentales para la detección y el tratamiento tempranos.

Por lo general, todas las displasias esqueléticas requieren atención multidisciplinaria. La evaluación periódica por parte de un ortopedista, un genetista, un pediatra, un dentista, un neurólogo y un fisioterapeuta proporcionará el tratamiento más integral.

Referencias

  1. Cole, D.E.C. Fukuda, S. Gordon, B.A. Rip, J.W. LeCouteur, A.N. Rupar, C.A. Tomatsu, S. Ogawa, T. Sukegawa, K. Orii, T. Heteroallelic Missense Mutations of the Galactosamine-6-Sulfate Sulfatase (GALNS) Gene is a Mild Form of Morquio Disease (MPS IVA) American Journal of Medical Genetics. 63: 558-565. 1996.
  2. Giugliani, R. Jackson M. Skinner S.J. Vimal C. M. Fensom A. H. Fahmy A. Sjövall. Beson, P. F. Progressive mental regression in siblings with Morquio disease Type B (mucopolysaccharidosis IV B). Clinical Genetics. 32: 313-325. 1987.
  3. Greaves, M.W. Inman, P. M. Cutaneous Changes in the Morquio Syndrome. Br. J. Derm. 81: 29-36. 1969.
  4. Jones, Kenneth L. Recognizable Patterns of Human Malformation. Philadelphia, PA: Elsevier Saunders. 2006
  5. Kopits, Steven E. Orthopedic Complications of Dwarfism. Clinical Orthopedics and Related Research. 144: 153-179. 1976.
  6. Matalon, R.; Arbogast, B.; Dorfman, A. Morquio’s syndrome: a deficiency of chondroitin sulfate N-acetylhexosamine sulfate sulfatase. (Abstract) Pediat. Res. 8: 436, 1974.
  7. Nelson, J.; Crowhurst, J.; Carey, B.; Greed, L. Incidence of the mucopolysaccharidoses in western Australia. Am. J. Med. Genet. 123A: 310-313, 2003.
  8. Scott, Charles I. Dwarfism. Clinical Symposium, 1988; 40(1):9-10.
  9. Spranger, Jurgen W. Brill, Paula W. Poznanski, Andrew. Bone Dysplasias: An Atlas of Genetic Disorder of Skeletal Development. Oxford: Oxford University Press. 2002.
  10. Taybi, Hooshang. Lachman, Ralph S. Radiology of Syndromes, Metabolic Disorders, and Skeletal Dysplasias. St. Louis, MO: Mosby-Year Book, Inc. 1996.
  11. Tomatsu, S. Averill, LW. Sawamoto, K. Mackenzie, WG. Bober, MB. Pizarro, C. Goff, CJ. Xie, L. Orii, T. Theroux, M. Obstructive airway in Morquio A syndrome, the past, the present and the future. Mol Genet Metab. Febrero de 2016 ;117(2):150-6.