Por qué trato a los niños
Creo que hay pocas cosas que tiren más de nuestros cuerdas cardíacas colectivas que ver a un niño enfermo. Creo que existe un deseo innato y poderoso dentro de todos nosotros de ayudar a los niños a recuperarse de enfermedades, lesiones, traumatismos o cualquier otra experiencia dolorosa, y de ayudarles a volver a su yo habitual. Como pediatra general que se especializa en medicina hospitalaria, me tomo esta responsabilidad muy en serio y me alegra enormemente ayudar a los niños a recuperarse y prosperar. Los niños son tan resistentes y se recuperan de tanto: es realmente inspirador formar parte de él.
Lo que me apasiona
Me apasiona ofrecer atención médica de alta calidad a cada paciente y familia con los que interactúo. Creo que la comunicación eficaz es la mejor manera de alcanzar ese objetivo. Me esfuerzo por escuchar atentamente a mis pacientes y a sus padres, por lo que puedo estar en la mejor posición para abordar sus necesidades e inquietudes. Intento incluir a los padres en el proceso de toma de decisiones médicas para sus hijos y no crear planes que sean confusos o difíciles de seguir. Además, la atención médica de alta calidad requiere una comunicación eficaz entre todos los miembros del equipo de atención, por lo que debo asegurarme de que los médicos, enfermeros practicantes, enfermeros a pie de cama, trabajadores sociales/gerentes de casos, estudiantes y todos los demás miembros del equipo médico estén en la misma línea con respecto al plan de atención diaria de cada paciente. También creo que todos los médicos (especialmente los pediatras) son maestros y estudiantes de por vida. Me apasiona enseñar a los estudiantes de medicina y a los médicos residentes pediátricos durante las rondas junto a la cama, conferencias y debates en grupos pequeños. Me gusta aumentar estos métodos de enseñanza tradicionales con formación basada en simulación. Soy instructor certificado de simulación clínica y también imparto cursos de soporte vital avanzado pediátrico (PALS) a médicos, enfermeros y otros profesionales sanitarios. Creo firmemente que la formación basada en simulación y el aprendizaje experimental nos ayudan a anticiparnos a los problemas y estar mejor preparados cuando realmente surge una emergencia. La práctica hace que sea perfecta.
Cómo intento marcar la diferencia
Estar en el hospital con un niño enfermo suele ser un momento aterrador y estresante para cualquier familia. Intento reducir parte de esa ansiedad para nuestras familias escuchando atentamente y con paciencia, comunicándome de forma eficaz y liderando a nuestro equipo multidisciplinar de proveedores para que trabajen juntos y brinden una atención excepcional a cada paciente y familia que tenemos la suerte de conocer.