Por qué trato a los niños
Ser pediatra es muy divertido y estar cerca de los niños me hace feliz. Cada día enseño y aconsejo a las familias, y cada día me enseñan algo nuevo. Es un verdadero privilegio ver crecer a mis pacientes y tener la oportunidad de aprender de ellos y construir relaciones con sus familias.
Lo que me apasiona
Me entusiasma enseñar a residentes y estudiantes de medicina sobre el desarrollo y el autismo en la primera infancia de la misma manera que me enseñaron. Tengo suerte de haber tenido grandes mentores en el campo que me enseñaron medicina en un entorno muy comprensivo. Mis mentores se inspiraron en mi curiosidad, compasión y servicio y, enseñando a la próxima generación de médicos, espero poder hacerlo.
Cómo intento marcar la diferencia
Como pediatra, me veo como un defensor de los niños, siempre poniendo las necesidades del paciente en primer lugar. Escucho atentamente a cada niño y familia, identifico lo que se necesita y luego represento su voz. Gran parte de mi trabajo diario implica abordar cualquier barrera que la familia pueda encontrar para buscar y recibir atención coordinada.